martes, 17 de marzo de 2009

Metamorfosis de Narciso: La paranoia más coherente de Dalí


La paranoia, según la psiquiatría, es un trastorno mental caracterizado por los delirios persecutorios o de grandeza. Para Salvador Dalí, sin embargo, fue un procedimiento creativo para profundizar en las opacas realidades del subconsciente. Lo llamó "método paranoico-crítico" y lo plasmó en 1937 con la realización de un óleo, Metamorfosis de Narciso, que acompañó de un poema, Mito de Narciso, que publicó ese mismo año en París Éditions Surréalistes.
"Por primera vez un cuadro y un poema surrealistas implican objetivamente la interpretación coherente de un tema irracional desarrollado", explicaba el artista sobre este ejercicio de hibridar la literatura con la pintura. "La paranoia había sido descrita como una enfermedad mental, pero Dalí encontraba en ella una excelente posibilidad constructiva", señala el historiador del arte Joan M. Minguet en el ensayo El enigma de lo (in)visible que se incluye también en la publicación. "El paranoico pasaba a ser visto como un iluminado y, también, como un iluminador, revelando un mundo propio, singular, pero coherente consigo mismo".
David Lomas es el autor del segundo de los ensayos incluidos en la publicación, Sobre el narcisismo en Dalí: una introducción. El especialista australiano recuerda cómo el artista, entusiasta del psicoanálisis, pudo conocer a Sigmund Freud en Londres en 1938 gracias a la mediación de Stefan Zweig. Llevó consigo la Metamorfosis de Narciso, en un intento de impresionar al maestro con un tema que abordaba un tema central en la definición psicoanalítica de la subjetividad. "Pero había un importante punto de discrepancia: Freud consideraba que el arte y la literatura, al igual que el mito, revelaban de forma inocente los secretos de la naturaleza humana, cuya minuciosa dilucidación era tarea del psicoanálisis", escribe Lomas. "Es probable que Freud apuntara a Dalí que mientras el arte clásico le permitía indagar en el funcionamiento del inconsciente, sólo el consciente afloraba en una pintura surrealista, aseveración que Dalí consideró como el certificado de defunción del surrealismo 'como doctrina, como secta, como ismo".
Fuente: El País

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