
Importante figura del grupo Los Once (1953-1955), Hugo Consuegra se convierte en uno de los artistas más representativos de la plástica cubana a partir de los años cincuenta, marcando el rompimiento con las formas de arte figurativo y a favor de un abstraccionismo que a pesar de tener sus referentes en la Europa post guerra, nacía con una identidad que lo identificaba como parte indisoluble de lo ya conocido como «arte cubano».
Nacido en La Habana en 1929, Consuegra estudió arquitectura, profesión que le permitió mantenerse en España y más tarde en New York después de tomar el camino del exilio en 1967. Paralelamente, continuó una brillante carrera como pintor que lo llevó a exponer en importantes espacios del mundo de la plástica.
A partir de los años cuarenta, aún en las aulas universitarias, inicia el largo camino entre dibujos y lienzos, derrotero que no abandonó hasta el último de sus días, identificándose plenamente con las corrientes abstractas.
Hugo Consuegra siempre estuvo tras la búsqueda de un discurso trascendente, más allá de las fronteras de la obra misma y tenía como elementos referentes los sentimientos y los estados de ánimo, como argumentos para explorar dentro de la conciencia humana, valiéndose de la forma y de una intencionalidad que le permitiera saltar los límites estrechos de las galerías.
Pintor de espontaneidades, Consuegra buscaba “descubrir” más que “reproducir”. Un artista que utilizó los recursos del dibujo para conseguir una expresión completamente libre de sus ideas, sin ataduras que le cercenaran su creatividad ilimitada.
Hombre inquieto jamás dejó de aportar en cuanta obra requería de su talento. Lo mismo en la restauración del Rockefeller Center, en los proyectos del metro de Brooklyn o en cualquiera de sus participaciones como arquitecto, además de la estructura pensaba en el mobiliario, los textiles y otros elementos que consiguieran la consumación del proyecto. De la misma manera lo hacía cuando tenía ante si una tela, una cartulina o un simple pliego de papel, corriendo el riesgo de buscar un lenguaje renovado en cada pincelada que permitiera convocar al espectador a una reflexión obligatoria.
Hugo Consuegra alcanzó su sueño a través de la pintura y esta a su vez, le permitió colocarse en ese grupo de hombres que pasan por la vida, dejando una huella que los inmortaliza por siempre.
Fuente: www.conexioncubana.net
No hay comentarios:
Publicar un comentario